Didier Drogba, por la gloria africana
Ignacio Olveira | 12 de Agosto
A lo largo de la historia se han dado miles de casos de magníficos jugadores que nacieron predestinados a no obtener la gloria con sus selecciones, a pesar de ser estrellas en sus respectivos equipos.
En este grupo seguramente muchos pondrían a Didier Drogba, sobre todo antes de su llegada al Chelsea. En 2004 la selección de Costa de Marfil era prácticamente desconocida, acaso sólo un par de sus jugadores estaban en Europa, y con su sola presencia como máxima atracción. El delantero brillaba en el Olympique de Marsella, cuando el club londinense decidió contratarlo.
Cinco años después la historia es bastante distinta: los elefantes africanos son toda una potencia continental, y ahora van por más que clasificar a la Copa Mundial. Y Drogba es no sólo pilar de ese equipo, sino que está probablemente entre los cinco mejores atacantes del mundo. Hay quienes incluso lo colocan en el podio de los jugadores africanos más destacados de todos los tiempos, comparándolo con grandes como el camerunés Roger Milla o el liberiano George Weah.
Es un delantero rápido, con buena técnica y con una puntería pocas veces vista. No hay equipo en el mundo que no prescinda de él si tiene la oportunidad de contratarlo. Producto de esto, el Chelsea decidió extenderle el contrato hasta el 2012. La Champions League desvela a Didí a nivel de clubes, pero tampoco oculta su otro sueño.
“Mi ambición consiste en marcar la historia del fútbol marfilense con mis compañeros. Hemos disputado un Mundial, eso ya está bien. Desde entonces, hemos tomado conciencia de nuestros defectos, pero también de nuestras capacidades. Ahora queremos participar en un segundo Mundial consecutivo, y sobre todo hacerlo mejor que en 2006”, declaró hace unos meses en una entrevista realizada para el sitio web de FIFA.
Costa de Marfil está primera en su grupo en las Eliminatorias Africanas para Sudáfrica 2010. Si todo sigue como hasta ahora, los naranjas no tendrán problemas para llegar al Mundial a disputarse en su continente.
En estas condiciones, no hay dudas de que el jugador será una de las atracciones de la próxima cita mundialista, en la que tanto él como su selección van por la gloria. No será nada sencillo, pero si hay un equipo africano que puede dar batalla, seguro que serán los elefantes.





