Temor por amenazas terroristas de cara al 2010
Ignacio Olveira | 10 de Agosto
Las grandes fiestas del deporte suelen ser ideales para algunos grupos terroristas, ya que concitan la atención de prácticamente todo el mundo, y por supuesto aglomeran a muchas personas. En este grupo de eventos obviamente está incluido el Mundial de Sudáfrica 2010.
Si bien Sudáfrica es ante los ojos del mundo un país bastante diplomático, sobre todo luego de la caída del apartheid, y no tiene demasiados problemas con otras naciones, podría albergar a equipos cuyas naciones puedan ser conflictivas y por tanto ser más proclives a amenazas de atentados.
Para prevenir esto, la policía de aquel país está siendo sometida a rigurosos entrenamientos que contienen variados simulacros ante situaciones de riesgo tan variadas que van desde aquellas más físicas como bombas o atentados armados hasta otras más imperceptibles como las bacteriológicas.
“No hay datos de inteligencia que sugieran que hay una amenaza de terrorismo para el Mundial. Sudáfrica en sí no es objetivo del terrorismo”, aseguró Vishnu Naidoo, agente de prensa policial, explicando que los mayores peligros radicaban mayormente en la aglomeración de personas, sumada a la alta tasa de violencia reinante en el Sudáfrica, hecho que ya hemos comentado anteriormente.
Aunque no se dieron nombres sobre los países que estarían bajo la atenta mirada de los terroristas, es presumible que el mayor riesgo lo tenga Estados Unidos, seguido de otros “aliados” como Inglaterra y en menor medida Israel, sobre todo porque tiene bastante más complicada la clasificación que las dos anteriores. “Existe el potencial de que uno o dos de estos países puedan importar al país la amenaza de un atentado terrorista”.
Nada menos que 52.000 serán los oficiales de policía que estarán a la orden para la máxima cita del fútbol en el orbe. Actualmente muchos de ellos están siendo entrenados por sus colegas franceses, que tienen vasta experiencia en este tipo de operativos. Asimismo se está trabajando con Interpol para tener una mayor vigilancia de todo lo que suceda en el país organizador de la próxima Copa Mundial.





